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Every colour you are [novela propia]

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Blue Lady Moff
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Every colour you are [novela propia]

Mensaje por Blue Lady Moff el Miér Feb 22, 2012 2:28 am

Bueno... esta es una novela que empecé a escribir hará poco menos de un mes, inspirada en la historia de varias bandas inglesas que tuvieron lugar entre los 50s y los 80s... principalmente Japan (creo que no hace falta aclarar el nivel de obsesión que estoy teniendo en estos días je). Tal vez algunos de ustedes ya lo están leyendo en las notas que publico por facebook, pero bueno... para los que no me tienen o no lo leyeron todavía, lo dejo por acá también. En fin, espero les guste (:

Capítulo primero:
Every colour you are
Capítulo I
An escape to 1969

Los hermanos Aiken, quienes desde hacía años se presentaban a sí mismos cada uno con un distinto apellido, aguantaban en la sala de espera a que los llamasen. El hospital, como solía ser en los hospitales, relucía de limpieza, provocando una sensación algo incómoda en todos los que no acostumbraban visitarlos.. como, milagrosamente, era el caso de estos hermanos. Cuando jóvenes, ellos y los tres amigos con los que compartieron alguna vez escenario no paraban de visitar un hospital tras otro. Más que nada por la cantidad de accidentes estúpidos o enfermedades que les surgían en los momentos más ridículos, como por ejemplo, pleno recital.

El menor de los hermanos, Edward (mejor conocido como Ed Hansen), entre aburrido, impaciente y ansioso se había permitido una escapada a la cafetería situada en la cuadra de enfrente. El mayor, Gavin, había decidido quedarse en la sala de espera para no perder el turno. Finalmente los llamaron mientras Ed seguía en la cafetería. Habían acordado que si cuando este último volvía Gavin ya se había ido, iría directamente a la habitación donde estaba atendida la persona que habían ido a visitar.

—¿Es usted un conocido de Mr. Tesh? —Preguntó la mujer que salía del cuarto al mismo tiempo que Gavin estaba por ingresar.

Antes de que pudiese siquiera contestar, un doctor de la edad de él observó la situación y sin más se acercó a la enfermera y le dijo las siguientes palabras, con tono de asombro y desaprobación.

—Es Gavin Keefe, tocaron en la misma banda ¡claro que son conocidos!

Gavin calló, sin saber exactamente qué decir o hacer. La mujer asintió, algo aturdida por la forma brusca en la que el joven doctor se le había dirigido, y lo dejó pasar para luego seguir con su camino.

Kos Tesh era el nombre de quien yacía recostado en la cama, leyendo una revista de arte con el rostro algo más pálido de lo normal, pero una expresión tan enérgica y vivaz como de costumbre. Gavin sonrió al verlo así; entre el maquillaje que usaba comúnmente, pareciendo más enfermo de lo que estaba ahora, y su actitud tan calma, nadie nunca podría decir que se encontraba sufriendo una enfermedad terminal.

Cuando Kos divisó el imponente flequillo rubio que ingresaba a su habitación, bajó la revista y contempló a su amigo con una sonrisa.

—Buenos días, Mr. Tesh —Fue lo primero que dijo Gavin una vez tuvo su atención. Kos se echó a reír, contagiándole al otro la risa.
—¿Viniste con Ed? —Gavin asintió— Dave pasó más temprano con Lucy.
—Ya veo —Habló mientras acercaba una silla a la cama y se sentaba en ella— No creo que Ed tarde mucho, se fue a la cafetería de enfrente mientras esperábamos que nos llamasen hace unos minutos.

Kos escuchaba mientras agarraba una jarra de agua situada en una bandeja en su mesa de luz para servirse en un vaso. Luego de esto, le mostró la jarra a Gavin, como preguntándole si quería. Gavin negó con la cabeza.

—¿Vos cómo estás? —Le preguntó con más preocupación en su rostro que en su voz.
—Bien, para el estado en el que estoy —Respondió sonriendo mientras bebía— Aunque no creo que esté así mucho tiempo, mañana empiezo el tratamiento... dicen que es incluso peor que la enfermedad.


Gavin permaneció en silencio durante unos segundos. Kos dejó el vaso en la mesa y acomodó la almohada para poder enderezarse. Ya no sonreía, pero su expresión no era lo que se podía decir de seriedad.

—Hoy Lucy me preguntó si creía que iba a morir —Dijo él, rompiendo el silencio de una forma brusca. Los ojos de Gavin se clavaron fugazmente en los suyos.
—¿Qué le respondiste?
—’Sí, pero espero que no pase’ —Habló nuevamente con esa sonrisa desesperanzada— No sé en realidad por qué me lo preguntó, pero me dejó pensando un buen rato después de que se fuera
—¿Pensando en qué?
—En qué sería al morirme, por ejemplo —Gavin lo observó desentendido— ¿Moriré como músico, como dibujante, o como un hombre de familia? ¿Como Kos Tesh o como Antoni Kosice? ¿Como un hijo o como un padre? ¿Como un esposo o como un amigo?
—Morirás como todo eso, mueras cuando mueras —Le contestó con cierta dificultad— O como más incluso... Después de todo, podés ser lo que quieras: un músico, un dibujante, un hombre de familia, Kos Tesh, Antoni Kosice, un hijo, un padre, un esposo, un amigo. Quisiste serlo y lo fuiste
—¿Lo fui? —Preguntó indagador.
—Creyendo en vos podés ser lo que quieras —Dijo, seguro de lo que decía. En su tono de voz invariable se escondía una emoción apunto de desbordar— ...cada color que sos


Escapando diecisiete años en la antigüedad, las mismas cuatro palabras fueron pronunciadas.

—¿‘Every colour you are’? —Resonó la voz aguda de un Antoni Kosice de once años recién cumplidos en el fondo del aula. El retraído Gavin Aiken lo miró entre confuso y enfadado y retiró la hoja en la que había estado escribiendo para que el otro chico no pudiese seguir leyéndola en voz alta— ¡Tranquilo! Sólo me dio curiosidad la frase. No tiene mucho sentido, ¿o sí? Aún así suena bien, ‘Cada color que sos’...

La pequeña y callada persona que era Gavin en ese momento dio media vuelta y se paró para comenzar a caminar en dirección a la ventana, del lado contrario al cual se encontraba Antoni. Era el primer recreo del primer día de clases en la Escuela Secundaria de Catford, y Gavin había decidido pasarlo en el aula como lo haría en el resto de los recreos. No era un chico muy sociable, y no lo iba a ser hasta bastante tiempo después. Prefería quedarse escribiendo en un lugar silencioso que jugar a la pelota con chicos desconocidos en el patio. Antoni lo entendía, un poco, aunque le gustaba más la segunda idea. Había vuelto al aula para buscar el dinero que había olvidado en su mochila; estaba muriendo de hambre y a pesar de que poco le preocupaba lo que otros pensaran de él, no iba a ir pidiendo dinero el primer día de clases.

—¿Sabés hablar? —Le preguntó después al notar que no contestaba, mientras seguía buscando entre el descontrol que era su mochila. Al darse cuenta de que la única respuesta del chico era girarse con mirada molesta hacia él cada vez que pronunciaba palabra, el joven Antoni paró de hacer lo que estaba haciendo y se dirigió sólo hacia él— Lo digo en serio, de otra forma sería un problema ¿no?
—Sé hablar —Fue lo único que salió de la boca de Gavin.
—Okey... Entonces simplemente no querés hablar conmigo —Encontró por fin el dinero, lo sacó del interior de la bolsa en un movimiento brusco de victoria, y se encaminó hacia el patio de recreo— Si algún día querés hablar, avisame —Dijo sonriendo antes de irse— ¡Nos vemos!

Gavin se quedó observando con intriga la puerta por la cual había desaparecido el chico, Antoni.

Finales del verano de 1969 en Londres fue el comienzo del todo. Gavin Aiken, Antoni Kosice y David Barsetti habían sido ubicados en el mismo curso, en el cual permanecerían juntos hasta 1974 (cuando Gavin sería expulsado por su mala conducta). En el mismo instituto dos años por debajo de ellos se encontraba también el hermano de este último, Edward Aiken.

Los primeros en formar algo parecido a una amistad fueron Gavin y Antoni. Antoni se interesó en un principio por Gavin por la curiosidad que le producía el verlo tan retraído y misterioso. Por otro lado, el motivo de que Gavin se acercara a Antoni era mucho más sencillo: sin dar más rodeos, era una de las pocas personas de su curso y de toda la escuela con la que se sentía bien al hablar. Lentamente, la personalidad hiperactiva y el título de ‘Gracioso de la clase’ que poseía Antoni se iría transformando mientras que Gavin se iría relajando más a la hora de relacionarse con otras personas.

Con el tiempo fue integrándose al grupo David, con quien también tenían una gran relación pero nada comparable con la de ellos dos. El tema con David era, por un lado, que era un chico muy estudioso (del tipo que se sienta adelante de todo y presta atención al profesor en todo momento, a diferencia de, por ejemplo, Antoni), y por otro el grupo de amigos que tenía fuera de la escuela, con el que se juntaba mucho más que con ellos.

Esto fue lo que llevó al resto del grupo a la idea de crear una banda. Él tenía varias actividades extra-curriculares (en su mayoría deportes), a diferencia de Gavin y Antoni, quienes no se podían permitir muchas y además no les gustaba el tipo de cosas que hacía su amigo (¿interesarse ellos en fútbol? ¡nunca!). Fue cuando Gavin tenía quince años y Edward catorce que sus padres les regalaron para navidad una guitarra y una batería barata para principiantes. Para ese entonces los hermanos ya habían sido bastante influenciados musicalmente por su hermana mayor, Mary, quien escuchaba muchos artistas R&B como lo eran Marvin Gaye, the Jackson Five y Smokey Robinson. Además de que no mucho antes habían descubierto otros músicos como David Bowie, Roxy music, New York Dolls y the Velvet Underground, gustos que compartían también con Antoni y David.

Hablaron con Antoni, quien era devoto a la música desde siempre y hacía no mucho había empezado a tocar el bajo, y decidieron los tres hacer de la música su nuevo pasatiempo semanal. Por temas de movilidad, durante un tiempo estuvieron juntándose todos los ensayos en la casa de los Aiken, ya que era mucho más fácil transportar el instrumento de Antoni que la batería, con la cual el que más se había encariñado era Edward. Al ir definiéndose los estilos, cada uno decidió cuál sería su lugar en la banda: Edward tocaría la batería, Gavin la guitarra, y Antoni se ocuparía del bajo y de la voz principal. Como es obvio, esta formación sufrió muchos cambios a medida que fueron avanzando.

El primero en adquirir la estética que luego caracterizaría a la banda fue Gavin, quien empezó a pintarse y teñirse poco antes de que surgiera la idea de tener una banda. Esto le trajo muchos problemas y fue parte muy importante de que un año y medio más tarde lo expulsaran de la escuela. No sólo profesores y la dirección del instituto, sino también sus propios compañeros de clase tomaron mal su nueva actitud. Fue golpeado y maltratado por el simple hecho de ‘parecerse a una mujer’. Logró resistir debido a la pobre defensa que le brindaban David y Antoni y a la terquedad que se había adueñado de él los últimos años. Antoni había producido un gran cambio en él, le había dado la confianza que le faltaba, y sin ella no podría haber aguantado mucho tiempo aquel terrible año que tuvo que sufrir. Aún así, la terquedad y el apoyo de sus amigos no fueron suficiente y comenzó a faltar al colegio de forma regular.

Y Gavin no fue el único que lo sufrió. Edward fue atormentado por sus compañeros de clase (entre los cuales no tenía muchos amigos, ya que solía juntarse con gente más grande) hasta que terminó el secundario. No llegaban a golpearlo de la misma forma que hacían con Gavin, pero sí era víctima de bromas pesadas o era excluido por ser hermano del principal fenómeno de la escuela. Muchos decían también que iba a terminar siendo igual que él, y para hacerle frente a esto, Edward cumplió las expectativas de quienes lo decían. Esto no hizo que el problema cesara ni mucho menos, incluso empeoró en cierto punto; pero al sentirse reforzado por su hermano y amigos, logró que no lo afectara tanto. Nunca se disipó por completo esta constante burla, en realidad, pero se hizo mucho más leve en los últimos meses de colegio, por lo menos para Edward.

Gavin fue expulsado de la escuela en verano de 1974, faltando un año para que terminara el instituto. Sus padres, Douglas y Nadia Aiken, se preocuparon mucho por él, más por el hecho de que un sencillo tema de apariencia se convierta en algo tan terrible que por la pérdida de los estudios. El nivel académico de Gavin era bueno, después de todo, y no le costaría ingresar a otro instituto en lo que quedaba del año escolar. Pero si seguía así, fuese a donde fuese la tortura continuaría. Hicieron lo posible por convencerlo de que no hacía falta reflejar sus pensamientos en su aspecto, y menos cuando la gente se fijaba tanto en eso de una forma negativa. Gavin no hizo caso, y más se determinó cuando Edward comenzó a seguirlo, y luego Antoni en una forma un poco más disimulada. No volvió a asistir a otra escuela, de modo que no pudo terminar nunca sus estudios. Decidió entonces que dedicaría el resto de su vida a la música y a nada más.

La infancia y adolescencia en la vida de Antoni fue bastante diferente. Él nació en Varsovia y se mudó a Londres junto a su familia teniendo tan sólo tres años. Una vez en Londres, su padre consiguió rápidamente trabajo de carnicero. Desde chico, Antoni veía la música como algo de lo que le gustaría vivir, si existía la posibilidad. Empezó aprendiendo a tocar un violín viejo que había quedado en su casa desde antes de que se mudara, pero no duró mucho. Probó con varios instrumentos, concluyendo siempre en lo mismo: por más bueno que fuese con cualquiera, no podía leer partituras a la velocidad que lo guiaba el oído, y esto le imposibilitaba avanzar por más que practicase constantemente. El instrumento que más tiempo tuvo consigo antes de decidirse por el bajo, fue el fagot. Con sólo medio año de preparación, la escuela decidió mandarlo a una audición de la London Schools Symphony Orchestra para un concierto que se realizaría un mes más tarde. Él aceptó, pero nunca se imaginó que lo elegirían, simplemente no estaba listo para hacerlo. ‘No estoy a la altura aún’ pensaba él, pero no le quedaba otra opción... ya estaba allí.

—Kos, recordame cómo empezaste a tocar el bajo —Dijo una vez Edward en un ensayo tres años después, mientras Gavin afinaba la guitarra y Stuart aún no había llegado— ¿Cómo pasaste de tocar el fagot en una orquesta a tocar con nosotros?
—Yendo a casa después del único concierto en el que participé, me asaltaron unos skinheads —Contestó risueño. Edward levantó la cabeza con asombro— No tenía nada encima más que el fagot, y me lo robaron con la funda sin siquiera saber qué había dentro.
—¿Por qué te reís? —Le preguntó extrañado— ¡Si me llegan a robar la batería o cualquier instrumento me muero!
—No estaba hecho para el fagot —Admitió él— Y que me lo robaran fue una buena excusa para seguir con otro instrumento.
—¿Y cómo te decidiste por el bajo?
—Había un chico de nuestro mismo año que estaba vendiendo un bajo a £5, se podría decir que no estuve ni una semana sin tocar.

Al reencontrarse en la escuela luego de las vacaciones de navidad y año nuevo en 1974, Gavin le contó a Antoni el regalo que él y su hermano habían recibido, y le preguntó si quería formar con ellos una banda. Antoni sin dudar, aceptó. El fin de semana siguiente sería su primer ensayo, tocando en vivo por primera vez cuatro meses más tarde en el casamiento del hermano mayor de Antoni.

El problema de la estética surgió en él poco después de que Gavin fuese expulsado del colegio, luego de las vacaciones de verano. En realidad en su caso no fue tanto un ‘problema’ de estética, ya que empezó de forma mucho más sutil que Gavin y Edward, y una vez empezó hizo total caso omiso a lo que dijeran otros sobre el asunto, como siempre hacía con este tipo de cosas. El primer paso fue llegar un día a la escuela con las uñas pintadas de negro y los ojos levemente deliñados, no muchos se dieron cuenta del cambio y los que lo hicieron no le prestaron su debida atención. Con el tiempo empezaría a teñirse el pelo de rojo o rosado, pintarse los labios y a usar corbatas en situaciones informales.

—¿Te acordás las ridiculeces que vestías en el colegio? —Dijo un Gavin de veintiocho años hipnotizado por el cuadro colgado en la pared del hospital.
—¿Y vos, enfermo mental? —Le contestó Kos entre risas. Gavin alejó la mirada del dibujo y la dirigió a su amigo, empezando a reírse él también ganado por la tentación.

La puerta se abrió y por ella ingresó Edward, sin lograr interrumpir con su entrada las carcajadas. Al principio, confundido, no dijo nada. Pero una vez se giraron los dos a él con una sonrisa en el rostro, no pudo evitar compartir su sentimiento.
Capítulo segundo:
Every colour you are
Capítulo II
Methods of dance

La habitación era amplia, aunque nada fuera de lo normal. Las paredes eran de un verde grisáceo abajo y blancas arriba, continuando hasta el techo. Había un sillón situado en el extremo contrario a la cama del paciente, en donde estaban acomodados un montón de regalos entre los cuales se perdían las pertenencias que había traído Kos desde su casa; el sillón era de una tela suave color beige, como casi todos los muebles que lo rodeaban. Mientras que al costado derecho de la cama se podía encontrar la puerta que llevaba al pasillo del hospital, al costado izquierdo había un gran ventanal que daba a un patio cuyo único acceso estaba en la recepción. En ese momento, como en casi todos los horarios en realidad, el patio estaba dominado por visitantes fumadores, como Gavin ahora.

Ed lo observaba a él y luego a Kos, preguntándose probablemente qué tanto le molestaría ver gente fumando a toda hora del día enfrente suyo. Kos desde los quince años que era siempre visto con un cigarrillo en mano. Mientras su esposa estaba embarazada de su hijo, de ahora un año y medio, él había dejado de fumar para volver a hacerlo sólo en ocasiones especiales (y nunca dentro de la casa) luego de que el niño cumpliera los siete meses. Hacía un par de semanas, mientras vivía cómodamente con su mujer e hijo en Varsovia, él había sido diagnosticado con cáncer pulmonar. Le ofrecieron diferentes tratamientos allí, pero por recomendación del doctor y de unos cuantos conocidos, fue trasladado a un hospital londinense en donde recibiría mejor atención y probablemente un mejor resultado. Aún así el cáncer estaba en una etapa muy avanzada, y por más esperanzas que le dieran, él y todos sabían que no había muchas posibilidades.

—Cuando me enteré de esto creí que lo primero que iba a hacer él era dejar el cigarrillo —Dijo Ed, sirviéndose a sí mismo un poco de agua. Kos suspiró.
—Suena a algo que haría él.

De repente, como en un ataque nervioso, Edward se fijó la hora en su muñeca derecha y luego de eso empezó a buscar el control remoto de la televisión con la mirada. Kos lo contemplaba extrañado. Divisó el aparato al alcance de su mano, lo agarró y se lo dio.

—¿Qué pasa? —Le preguntó, curioso.
—En la cafetería vi que iban a mostrar recitales y entrevistas viejas de nosotros en un canal de música —Sentado de nuevo en la silla al costado de su amigo, empezó a pasar los canales hasta encontrar el que buscaba— Acabo de recordarlo; no creo que haya empezado hace mucho igual.

Kos se acomodó para poder ver mejor, y se descubrió a sí mismo con el pelo largo de un rojo intenso tocando el bajo en un escenario que había olvidado completamente. El lugar era muy chico y aún así no habían logrado llenarlo, por lo que pudo deducir que se trataba de un recital previo a su segundo álbum. Formuló su duda en voz alta, y la única respuesta que obtuvo fue una mano señalando a la pantalla.

Kos Tesh, bajista del grupo new wave Safe and Sound, está en su lucha contra el cáncer en el Hospital de Chelsea acompañado por amigos y familiares.

A continuación se podrán presenciar fragmentos del recital de presentación a su primer álbum ‘Cries and whispers’, en un bar al sur de Londres.


—Nuestras viejas épocas —Dijo Kos con una sonrisa. Había tomado mal el primer título, siempre le molestó que se hicieran tan públicas ese tipo de cosas; pero el verse a él y a sus amigos en aquellos años en los que apenas comenzaban a circular por las noticias como una de las tantas bandas de jóvenes que escuchaban Bowie, le alegró lo suficiente para ignorar aquel hecho.
—De repente me vino a la cabeza nuestro primer recital de todos —Dijo Ed, logrando que Kos lo mirara pensativo, como intentando recordar cuál había sido— El casamiento de Cyril...

Primavera de 1974, hacía no más de cuatro meses que la banda había empezado a ensayar y el hermano de Kos les había propuesto esta ocasión para presentarse en vivo por primera vez. Tenían unas cuantas canciones terminadas, ya que habían tenido el tiempo suficiente, pero nadie llevaba más de medio año tocando su correspondiente instrumento, y a pesar de que eran bastante buenos para su poca experiencia, aún les faltaba bastante. Ansiosos y algo confundidos sobre cómo sentirse, los hermanos Aiken esperaban en su mesa a que los fuera a buscar su amigo para ir a prepararse. Intentaban distraerse hablando sobre temas del mismo casamiento o tal vez de la escuela. No tardó mucho en aparecer Antoni, aún más nervioso que ellos, quien les informaba de una problemática noticia.

—No puedo cantar, no puedo hacerlo —Dijo con tono dramático.
—¿Cómo que no podés cantar? —Le preguntó Gavin girándose hacia él.
—Ya sé que estuve cantando siempre en los ensayos y no lo hacía mal, pero no puedo cantar adelante de tanta gente ¡No puedo!

Los hermanos se miraron entre ellos y luego a él nuevamente, como preguntándole qué mierda iban a hacer ahora.

—Tiene que hacerlo uno de ustedes.
—¿Tocar la batería y cantar al mismo tiempo? ¿Cómo lo ves a eso? —Decía Edward irónico, dando por hecho que él no podría.
—Yo puedo hacerlo, pero realmente no me gustaría —Admitió Gavin— Y bien lo saben, ya estuvimos hablando esto en los primeros ensayos.
—Ya sé, y es por eso que terminé siendo yo la voz principal, pero en verdad no puedo hacerlo —Hablaba apurado, el primer ataque de nervios que había sufrido alguna vez un integrante de la banda.

Finalmente, Gavin aceptó ocupar el lugar de cantante de Antoni, y se dirigieron los tres a la sala en donde habían dejado sus instrumentos. La batería ya estaba armada en el escenario, sólo faltaba que Edward la acomodara para que estuviese completamente a su gusto. Antoni afinaba su bajo, y Gavin su guitarra mientras repasaba las letras de los temas que irían a tocar. Se lo veía de malhumor, aquello de lo que habían hablado en los primeros ensayos era el problema que tenía él de estar en primer plano. La idea con ese y todos los recitales que fueran a hacer, era que Gavin tocara tranquilo en su lugar y Antoni se moviera de un lado a otro tocando, cantando y si se le ocurría, bailando. De todas formas, esas eran sus personalidades reflejadas en el escenario. Los tomó a todos bastante por sorpresa, incluyendo a él mismo, el cambio de planes repentino de Antoni, quien si había algo que parecía no tener era vergüenza.

Más allá de que éste por ser su primer recital había sido demasiado mecánico, más adelante los papeles de ‘voz principal’ y ‘espectáculo andante’ que representaban Gavin y Antoni respectivamente se irían diferenciando. Gavin siempre sería quien tocara tranquilo en su lugar y Antoni siempre sería aquel que no podía quedarse quieto, bailando y entreteniendo al público de la forma que se le ocurriese en el momento.

Esto ya se empezó a ver un par de meses más tarde, después de que los fotógrafos de un diario local los agarraran a los tres saliendo de la casa de los Aiken luego de un ensayo. No tardó en aparecer un contacto ofreciéndoles una fecha para tocar en un festival organizado por el colegio South London. Sería ésta su tercera presentación en vivo y la primera paga. Fue para todos un gran paso, como es obvio, por lo que estaban casi tan nerviosos como la primera vez.

Al no conocer a nadie en el lugar, se tomaron la libertad de producirse más que en el casamiento de Cyril, al cual tuvieron que asistir medianamente decentes (más que nada por tratarse del hermano de Antoni). Todos llevaban el pelo un poco más largo, en el caso de Gavin teñido de rubio casi blanco, y vestían camisa blanca y saco gris. Los únicos que se maquillaban en ese entonces eran los Aiken, quienes para esta ocasión lo habían hecho aún más. La primera impresión de los chicos del colegio fue algo negativa, aunque escucharon más aplausos suyos de los que esperaban al tocar el último tema.

Mientras veían al grupo anterior presentarse, Edward dijo algo muy cierto en lo que no habían pensado antes.

—¿Tenemos nombre? —Gavin calló, Antoni negó con la cabeza— Deberíamos, ¿no?
—Deberíamos...
—Nunca tocamos con otras bandas antes —Dijo Antoni, algo preocupado.
—Ni que fueran tan buenos —Le contestó Gavin, provocando la risa de los otros dos— Además ensayamos mucho, estamos totalmente sanos y salvos.
—¡Eso! —Exclamó Edward— ‘Safe and Sound’ —Dos rostros clavaron los ojos inquisitivos en los suyos, grises— No es bueno, pero para empezar...
—¿Como nombre? —Preguntó su hermano, siendo contestado por un asentir de cabeza— A mí me gusta
—Decís esa frase mucho, Gav —Dijo Antoni, asintiendo él también— Por mí, usémoslo

El ‘escenario’, si es que se lo podía llamar así, era bastante pequeño, por lo que la distancia entre los músicos no era mucha: Edward y su batería se encontraban al fondo, casi pegados a la pared; Gavin y Antoni a un metro de Ed, cada uno para un costado diferente. Debido a las otras bandas que habían tocado antes que ellos, había un micrófono para cada uno. Antoni aprovechó esto para perder su vergüenza escondiendo su voz entre la de su amigo. En el segundo tema que tocaron, él se acercó el micrófono y comenzó a hacerle coros a la voz principal. Del mismo modo, empezó a moverse más en el poco lugar que tenía para sí. Al verlo, Gavin dejó su posición casi estática para acercarse al centro del escenario, a donde lo acompañaría Antoni mucho más suelto y relajado que incluso en ensayos anteriores.

Todos vivieron sus propias experiencias personales en aquel concierto, y en lo único que coincidieron fue en que había sido horroroso.

—Tenemos que ponernos a practicar urgente y mucho —Fueron las palabras de Antoni, y lo que todos pensaban en sus cabezas.

Su sala de ensayo, que hasta el momento había sido el cuarto de Edward, era ahora una habitación vacía del negocio del padre de Antoni que no estaba en uso desde hacía años, justo arriba del local. Generalmente lo que hacían era practicar y modificar canciones propias hasta que aparecía Gavin con su guitarra acústica y les tocaba un tema nuevo. A veces hacían versiones de otras bandas, aunque sólo en contadas veces las presentaban en vivo.

Una tarde, Antoni estaba en el local después del colegio cuando vio a través de la vidriera a los hermanos Aiken encaminándose a él.

—¿Qué estuviste haciendo toda una mañana sin nosotros? —Le preguntó a Gavin con un notorio sarcasmo. Éste estaba tan pálido que parecía enfermo.
—Me quedé hasta el amanecer componiendo ¡ni los gritos de mi madre pudieron despertarme! ¿podés creerlo? —Edward negó con la cabeza rotundamente, como contestando por todos. Dos semanas, más las vacaciones de verano, había sido el tiempo que Gavin había estado sin pisar la escuela desde su expulsión.
—¿Salió algo interesante? —Preguntó Antoni, notando entonces que la blancura de su rostro era artificial, pero no las grandes ojeras que se dibujaban debajo de sus ojos.

Pasaron por el mostrador y subieron las escaleras al fondo del negocio. Arriba, una habitación grande y polvorienta que hacía de depósito desde que Antoni podía recordar. Gavin llevaba la guitarra colgada en la espalda; la sacó de la funda y se sentó en el suelo. Los otros dos lo acompañaron mientras él afinaba sin mucho apuro. Al terminar con eso se puso a tocar. Edward tampoco lo había escuchado antes, ya que Gavin se lo quería mostrar a ambos al mismo tiempo. Una canción que con el tiempo terminarían odiando y ni siquiera sería parte de su primer demo les pareció en ese momento realmente increíble. A Antoni incluso se le escaparon unas palabras mientras Gavin tocaba los últimos acordes.

—Rareza espacial... —Había dicho, haciendo que el compositor lo mirase extrañado. Al terminar de tocar, cruzó los brazos sobre la guitarra y torció levemente la cabeza.
—¿Cómo me tomo eso? —Preguntó sonriendo. Acto seguido los dos comenzaron a reír.

La banda estuvo muy activa de ahí en adelante, consiguiendo lugares para tocar cada mes y aprovechando el tiempo libre que tenía ahora Gavin para componer con más velocidad y calidad, sin la responsabilidad que le exigía el instituto. Dándose cuenta de que de esa forma podían dedicarse mucho más a lo que querían, Antoni y Edward dejaron los estudios del mismo modo que él. Como es obvio, hubo muchos problemas familiares. Los padres de Antoni culparon siempre a Gavin por su actitud (lo cual no estaba del todo errado, ya que desde que se había metido en todo el asunto new wave que su hijo se alejaba más de lo que ellos deseaban que fuera), e incluso le prohibieron verlo hasta que consiguiera entrar a otro colegio, de lo cual él no tenía intención alguna. Esa prohibición no duró mucho tampoco, ya que Gavin era su mejor amigo, no dejaría de verlo por un ‘capricho de sus padres’. Por unos días, incluso, Antoni estuvo viviendo en lo de los Aiken. De todas formas, su familia terminó aceptando que no terminaría el instituto no importaba las amenazas que le presentasen.

Para el año siguiente, 1975, los chicos de Safe and Sound notaron que les faltaba algo importante para lograr el sonido que buscaban. Lo siguiente sería ponerse a buscar un segundo guitarrista. Pusieron en una revista un anuncio especificando el tipo de música que hacían y lo que pensaban hacer en el futuro. Respondieron varios, pero ninguno se comparó con Stuart Dane, un joven de veinte años nacido del otro lado de la ciudad. No sólo era un excelente músico, sino que estaba muy metido en la onda del glam, y algo así era lo que querían ellos para la banda. Decidieron que ocuparía el puesto de guitarra principal, mientras que Gavin sería la secundaria además de la voz.

Pronto comenzarían a buscar también alguien que se ocupara de los teclados, pero eso tardaría un poco más de lo planeado. Se acercaba el fin de año y seguían sin encontrar nada que les sirviera; para ese entonces Stuart ya había logrado integrarse a la banda del todo. Fue tal vez la misma mala suerte que hizo que se confundieran de tren aquella mañana, lo que les consiguió por fin un tecladista. El tren al que debían subirse en realidad estaba retrasado sin que ellos supieran, por lo que al ver a otro llegar a la estación ingresaron creyendo que era el suyo.

Se subieron y comenzaron a buscar con las miradas algún lugar vacío. En eso, Edward distinguió una cara que le resultaba bastante familiar. Era David Barsetti, ex-compañero de Antoni y su hermano de la escuela, sentado al otro extremo del vagón. Se acercó a él, seguido de los otros tres y le preguntaron por qué se encontraba allí. Hacía bastante que no lo veían, incluso en los últimos meses antes de que Antoni y Ed dejaran la escuela su relación no era mucha. Se sentaron a su lado y le presentaron a Stuart, quien perdido como estaba, no entendía nada. A pesar de que estaban gran cantidad de tiempo con él por ser un miembro muy importante de la banda, nunca había llegado a entablar una relación estrecha con ninguno de los tres. Nunca se había enterado, por ejemplo, de que los tres habían dejado el instituto a los dieciséis y quince años por la misma época y razón, y nunca los había escuchado mencionar a ningún David que él recordara.

Dave les contó que había conseguido trabajo en un banco, y a pesar de que fue el medio por el cual se enteraron que se habían equivocado de tren, fue también quien le salvó la vida a Safe and Sound. Le preguntaron, mientras le iban explicando qué era de sus vidas, si no conocía algún tecladista que estuviese buscando banda. Su respuesta fue que no, pero que si no se le hacía molesto para el empleo, le encantaría ser él. A los chicos les encantó la idea, siendo conscientes de que David no había tocado un teclado en su vida. Pero no era importante eso ahora, ya se arreglarían de algún modo.

Así terminó de formarse la banda, con los cinco integrantes que tendría en los siguientes años. Se dieron cuenta entonces, de que lo que estaban creando no era más una simple forma de pasar el tiempo...

El siguiente post va con los capítulos tres y cuatro. El cinco está en proceso...
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Re: Every colour you are [novela propia]

Mensaje por fordecay el Sáb Feb 25, 2012 2:37 am

ah que lindo post, dejame leerlo bien primero todavia no puedo dar opinion alguna pero....venga!
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Marillion_h
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Re: Every colour you are [novela propia]

Mensaje por Marillion_h el Lun Feb 27, 2012 9:51 pm

He aquí una chica que no duerme. Razz Le voy a pegar una leída.
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valomau

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Re: Every colour you are [novela propia]

Mensaje por valomau el Vie Ago 17, 2012 3:10 pm

¡Voy a leerlo! Smile

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Re: Every colour you are [novela propia]

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